martes 27 de diciembre de 2011

lunes 26 de diciembre de 2011

Se nos va el 2011

Cuando llegan estas fechas parece inevitable hacer balance, y coger impulso hacia delante, y es que ya se acaba el 2011, y sin todavía cerrar su tiempo, ya coqueteamos con el 2012, así somos los corredores: insatisfechos crónicos, planificadores insaciables de sensaciones, devoradores de retos futuros, siempre más rápido o más largo que el anterior.


Para mí este año ha sido el del desenfoque de objetivos cuantitativos y la búsqueda de las sensaciones. El inicio del cambio como corredor hacia un destino que todavía desconozco pero que probablemente no vaya ligado a la competición. Sería demasiado injusto trasladarlo todo a un simple logro cronométrico. He vivido el paso de la amargura de la lesión, a la felicidad desbordante del reto conseguido.

Sería muy difícil quedarme con un solo momento, ahora mismo se me cruzan por la mente muchas imágenes de este año que fue mutando de lo peor a lo mejor: lesionado y a punto de abandonar en enero y febrero. Como una hormiguita en marzo y abril. Empezando a tocar monte en mayo. Podium en Colmenar con el hombro salido en junio. Concentrado como nunca en los siguientes meses para los 100. El ansiado debut en septiembre. El descanso feliz en octubre. Y ahora la vuelta a empezar.

He recorrido más de 3500km, llegué a perder 7kg, he gastado varios pares de zapatillas, y creo que me he encontrado a mí mismo, por fin, al dejar de lado una búsqueda errónea que me llevó durante años a tratar de encontrar el corredor que fuí, sin buscar dentro de mí al corredor que soy.

He vuelto. Y además cambiado, como en todos los resurgimientos del Fénix, volvemos diferentes, mirando las cicatrices pasadas, pero aprendiendo por ello. Ese es el resumen principal del año. Volví a ser un corredor en plenitud. ¿Cuántos años después? No importa, el caso es que ahora sí, de nuevo, estoy en el camino.

Y 2012 se muestra ahí mismo, y con la ilusión de un niño, ya veo nuevos retos, nuevas montañas que subir, nuevos senderos que recorrer...



101km Ronda 2012


lunes 12 de diciembre de 2011

Mi hermano Antonio



Mi hermano Antonio se presenta en su blog, y con un estilo claro, directo y sin rodeos, habla de su historia personal, y de que manera lo ha vivido.

Visitalo aquí




 Para quién quiera leer más sobre Antonio:

jueves 1 de diciembre de 2011

Y tú, ¿porqué corres Ultra-Trails?

Es una pregunta que me hago a menudo, y no quiero decir, porqué los corremos ahora, sino cual fue el "detonante" para plantearse salir de nuestras carreras habituales, principalmente cómodas carreras por asfalto, para empezar a entrenar distancias ultras por campo o montaña.

En mi caso, me acuerdo como si fuera ayer de cual el punto de inflexión.

Aquel día, estabamos a principios de septiembre del 2009, y todo parecía apuntar que sería un día cualquiera, un viaje de trabajo en AVE más, atravesando los dorados cielos del final del verano por la estepa manchega, las mismas horas, los mismos días, incluso el escenario parece que hacía meses que no cambiaba, como si de un decorado se tratara, era simple rutina.

Sin embargo ese día, al regresar a Madrid, me esperaba mi destino, y un reto que desconocía. Mis amigos Manuel Alonso y Josero viajaban a la Transalpina Goretex, una carrera de unos 280km por etapas en los Alpes, y habíamos decidido quedar por la tarde-noche para celebrar su despedida y cargarles los ánimos de energías. La rutina había dado paso al evento.

Ese día, fue el primero que pensé que algún día, yo también haría ultratrail, ese día, dejé de mirar a lo lejos las atrocidades que hacía Emilio, las kilometradas que se metía Claudio, la ilusión desbordante de cada viaje y cada reto en la que se sumergían los kroketas….Ese día, tuve un brillo especial en los ojos al comentar, entre jarra y jarra de cerveza: “Voy a intentar hacer una carrera de 100km”, lesionado como estaba, con mi historial de corredor de asfalto y distancias cortas y medias, parecía más cosa del momento, e incluso del valor que te da el alcohol, que algo pensado.

Así se lo tomó Nacho “Thelonius” que me contestó: “Maestro, tú no puedes hacer esas carreras, no estás hecho para eso”.

Ahí Nacho no sopesó mi cabezonería. Jamás me digas que no puedo o no valgo para hacer alguna cosa determinada, porque entonces trataré por todos los medios de hacerlo, me dejaré cada gramo de energía en conseguirlo. Aquel día le contesté con acierto: “tranquilo, si lo intento, no será fruto de la casualidad”

Y así fue, dejé de lamentarme por momentos pasados, y empecé a mirar hacia delante,prometiendome a mí mismo, que no dejaría de intentarlo. Hay veces que no te puedes ofrecer sino promesas, súplicas de un mañana que quizá nunca llegará y que sin embargo dará cuenta de nuestra lealtad a nosotros mismos.

Y los días dorados de otoño,  dieron pasos a los grises y oscuros del invierno, de ese 2009 que encontré mi talón de aquiles, y que me dejé de lesionar. Y como una hormiguita, empecé a labrar con cada pisada, el camino a recorrer.

Meta Laugavegur

Kilómetros a ritmo lento, terrenos quebrados para mis tobillos, trabajo vertical para mis cuádriceps, y unos meses después acabé satisfecho en la meta del Ultratrail de Laugavegur en Islandia, 55km de montaña, subiendo y bajando volcanes, y corriendo a través de un mar de cenizas durante algo más de 6h de carrera continua que me indicaron que iba por el buen camino. (Crónica)

Un punto de inspiración radical en mi forma de ver las cosas, fue ver a Pablo Vega el año pasado. Como afrontó con fuerza y determinación mental, el reto de tomar la salida con cien kilómetros por delante. Al día siguiente, rodando por Segovia, me quedé mirando el acueducto, y decidí que sería allí, donde intentaría debutar en la distancia.

Y así marqué una cruz en mi reto. El ser humano necesita un objetivo para hacer de su existencia única, para dar sentido a su vida. Esa vida, que hay que reinventar a cada paso para que no sea insatisfctoria, de manera que la ballena blanca, vaya cambiando a lo largo de nuestra vida, para alimentar continuamente nuestra motivación.

Meta Segovia 

Y este año cerré el circulo de la historia, sin dejar a medias lo que un día se empezó. Acabé los 101km del trail entre Madrid y Segovia (Crónica). Cambié como persona (bajé 7kg) y como corredor (5 maratones en 5 meses), conocí la montaña, y ahora quiero más, el tratar de cerrar el círculo, ha hecho que precisamente ese círculo sea de radio infinito, ya no es importante el objetivo, sino el camino.

Por tanto, empecé a plantearme un Ultra trails desde el desconocimiento, buscando una motivación nueva tras estrellarme con el muro de las decepciones en forma de lesiones y estancamiento. Ahora, ya tengo claro porque corro Ultra trails, para mí es una  oportunidad de meditar, de cargarte de energía positiva y de sentirte libre. Es una forma de vivir, de buscar la motivación, de conocerse uno mismo a través de las complejidades que nos marca el camino, de buscar los límites de uno mismo, de volver a vivir de manera natural. Es una filosofía de vida.

Y tú, ¿porqué empezaste a correr Ultra Trails?