miércoles 26 de octubre de 2011

1º semana de la temporada 2011/2012

Vuelta a la rutina cotidiana en este Otoño que por fin vino, y parece que para quedarse. Primera semana de entrenamiento, después del descanso post-reto, de una temporada 2011/12 que se presenta llena de objetivos ilusionantes, difíciles y auténticos retos físicos y mentales.

Esta semana ha sido de "vuelta a la carga"  pero con calma, apenas 60km de rodajes suaves, en los que he tenido la ocasión de reflexionar y clarificar dos cosas: los objetivos del año, y la forma de entrenarlos, aunque para ello, lo primero de todo es curarme una lesión en los isquios que arrastro desde los cien, que me permite rodar pero no puedo ir rápido.

Además el sábado una vuelta al monte en compañía de mi buen amigo Claudio:

Arriba de la Peña del Aguila

Con Claudio

Ávila al fondo

Esta temporada no me la planteo con grandes cambios, si cabe incidir más en lo realizado en los últimos dos años, profundizando en carreras y entrenamiento de trail, montaña y ultrafondo, mejorando aspectos como la fuerza y la recuperación de los esfuerzos como objetivos físicos del año.

En este recorrido ahora iniciado, haré parada en  carreras en las que me gustaría llegar en buena forma física, dando un paso adelante en enfrentarme con mis propios límites mentales. En ese sentido, y tras un buen periodo de recuperación de la fuerza, me gustaría hacer como puntos fuertes los 50km de vallecas, el MAM y culminar con la Dragons, una bestiada que me preocupa saber como afrontarla. Y como objetivos intermedios, 1 o 2 maratones en asfalto, posiblemente otro de montaña como el galarleiz, y todas las carreras de montaña de la CAM. 

Aunque para mí,  la verdadera clave, será seguir corriendo a diario, allí donde haya un camino...


miércoles 19 de octubre de 2011

Dragon´s Back Race

 

Página WEB

320km aproximadamente
5 etapas
14.000 metros de desnivel


jueves 13 de octubre de 2011

Técnica de carrera (II): Y tú como utilizas tu arco?

En arquitectura, el arco, es el elemento constructivo lineal de forma curvada que salva el espacio entre dos pilares o muros. Está formado por piezas llamadas dovelas y es estructuralmente funciona como un conjunto que transmite las cargas, ya sean propias o provenientes de otros elementos, hasta los muros o pilares que lo soportan, por su morfología, las dovelas están sometidas a esfuerzos de compresión, pero transmiten empujes horizontales hacia el exterior.



Ahora hablemos del arco plantar del pie:

Yo no soy médico, ni podólogo, sólo hablo desde el sentido común y reflexiono en "voz alta", parece obvio que si se llama Arco, algo tendrá de parecido a lo que se define en arquitectura como tal no? por tanto, si el cuerpo humano nos ha regalado una herramienta tan perfecta como ésta, porque no la usamos como se debe?
La teoría indica que el arco está creado para soportar cargas, en el caso del pie, la fuerza de vector vertical, que se traslada hacia arriba cuando hacemos el apoyo, bien, pues parece algo de sentido común, que si utilizamos los dos pilares (talón y antepie), la carga estará mejor distribuida por el efecto que el arco nos realiza sobre el apoyo.
Pero además, fijándonos en los pilares, vemos uno completamente rígido (el talón), y otro flexible (el antepie), siendo la flexibilidad del mismo, una arma estupenda para disipar fuerzas, parece también de sentido común que si en la parte más "impactante" de la pisada, utilizamos el arco, y los pilares, mayormente el flexible, la amortiguación natural que nos da el pie, será tremendamente efectiva no?
Ahora bien, si alguien lo reduce a una visión simplista, empezaría a correr de puntillas, pero NO, no se trata de eso, de hecho, correr de puntillas es casi igual de malo que sólo talonar. 
En mi opinión, y repito, hablo sólo desde mi simple opinión personal, hay dos claves:
  • La primera, es situar el apoyo donde se debe, esto es, justamente debajo de nuestro centro de gravedad (aproximadamente la cadera), y a partir de ahí el resto sale sólo. Ver videos y correr con una alta propiocepción es fundamental
  • La segunda es tener un pie fuerte capaz de aguantar la exigencia de correr ofreciendo una amortiguación natural al cuerpo, de ahí que determinados ejercicios descalzos sean excelentes como paso intermedio