Lunes cotidiano, y sin embargo, esta mirada ausente, las piernas doloridas y la sonrisa perpetua, por suerte me recuerdan los momentos que viví el sábado….
HASTA LA SALIDA
Sábado 7:00am, suena el despertador, miras por la ventana y maldices al sol que va a acompañarte durante todo el día implacable. Una cosa más a sumar a las sensaciones negativas, desde la semana anterior las sensaciones no eran buenas, problemas, nervios, presión absurda, demasiadas expectativas. La mochila había quedado preparada el día de antes, me pongo mi camiseta recortada del GGM con el dorsal 92, la mochila de hidratación repleta de geles, gorra, gafas, medias de compresión, y enseguida bajo al portal a esperar el taxi que cogemos Julito, Emilio, Javi, Manuel y yo. Y broma va, broma viene, se me van los nervios. Saludos a mucha gente conocida, fotos, y un momento de concentración previo, en el que pienso en lo importante: no pasarme de ritmo y pensar que estoy suficientemente preparado.
SALIDA-TRES CANTOS
Se da el pistoletazo de salida y como siempre, sale gente zumbando¡¡, pero cuantos kilómetros tiene este maratón?, decimos en broma viendo como han salido de rápido. Por delante un grupo de 6 o 7 corredores con el portugués y el italiano comandan la carrera, después nosotros, unos 10-12 corredores, que vamos rodando a 5’-5’10 en estos primeros compases, y por detrás más de seiscientas ilusiones, objetivos y retos diferentes.
La carrera nos va poniendo juntos a mucha gente conocida, Antonio Gallardo, Carlos Micra, y a mis amigos Claudio, JLM, Julito, Emilio y a mí. Iban diciendo,
Que vamos a por las diez horas no?, donde hay que firmar, pensaba yo.
 |
| En Tres Cantos |
La primera parte es monótona, como todo el recorrido, sube-baja, caminos anchos, sin sombra, y ya dándonos de lleno el sol. Pero hablando llegamos a tres Cantos en el km 12 hacemos el avituallamiento rápido, justo sellar, beber y fuera¡¡, y eso sería una tónica a lo largo de toda la carrera, y así poco a poco, primer punto de ver a los pomponeros: María, Eva, Sonia, Carmen, ufff, que alegría cada vez que os veíamos¡¡
 |
| Gallardo, Micra, Julito y yo |
 |
| Llegando a Colmenar Viejo con Gallardo, Micra y Julito |
TRES CANTOS-COLMENAR-MANZANARES
El siguiente tramo pasa por el río, que estaba completamente seco, 7 veces, allí nos despegamos Julito, Emilio y yo del resto haciendo algún km a 4’40, hasta que en el km 16 o así, se nos unen un mexicano, Gallardo y Micra, y juntos llegamos a la cuesta de Colmenar, donde vimos a Charo animando, y más adelante Eva haciéndome fotos, y después Sonia y María animándonos, hago el avituallamiento muy rápido gracias a Emilio, y salgo ligero hacia Manzanares, justamente allí, corre a mi lado unos metros Pablo Vega dándome noticias de todos los corredores que van delante. 10’ el primero, 2-3’ el grupo.
Pasado el entramado urbano de Colmenar, el sol empieza a pegar duro y en serio, además para colmo el aire se para, y las sensaciones empiezan a ser bastante malas, con esos casi 34º al sol, no me noto bien, no voy perfecto como debiera, demasiado calor, y demasiado calientes los avituallamientos, al beberlos así, el líquido se me queda en el estómago, mal síntoma. Al rato, volvemos a reagruparnos todos, otra vez el grupito de JLM, Claudio, Emilio, Julito, el mexicano, Micra y Gallardo.
En el puente medieval más amigos animando, está Raquel, Mario, Pedro y Belén. Pido a Mario ayuda,
“hielo y sal” para el siguiente puesto.
Pasan unos kilómetros más, y creo que me puede la tensión vivida hasta el momento. Me descuelgo del grupo, llevamos sólo 35km, y tengo demasiadas malas sensaciones físicas y mentales, las piernas no van bien, empiezan a doler, y sobre todo, voy muy deshidratado, con el estómago hinchado de agua que no se digiere, mareado y con ganas de vomitar. Voy realmente agobiado. Mentalmente hundido, y la negatividad me invade:
”no voy a llegar”, “voy fatal y esto no ha hecho más que empezar”…..Emilio me anima constantemente, y en una cuesta decidimos dar un respiro a las piernas y pararnos a andar por primera vez. Más pensamientos negativos. Voy andando y me quedan 65km por delante…..me veo incapaz de hacer esta prueba.
Hablo con Emilio, y con sinceridad le digo que no tengo mi día, me voy a retirar, que no le quiero arruinar su carrera, que puede hacer pódium o más, y que tire hacia delante, que yo llegaré como pueda a Cercedilla y allí se acabó. Trato de convencerlo y antes de Manzanares tira para adelante.
Me quedo solo.
Ya veo Manzanares, km 40, y allí volveré a coger agua, espero que me tengan hielo y sal, como pedí. En el embalse veo a Raquel que está rodando esperándonos, y me acompaña un kilómetro, me habla, me anima, pero voy grogui total¡¡, solo atino a decirla que vaya por delante, para que me tengan preparado mi avituallamiento, y acto seguido aparece Rita la Pelos en bici, siempre animando tratando de tranquilizarme, veo a Krisma, que por las palabras que me grita al oido, creo que no debo llevar muy buena cara, y por fin llego al avituallamiento.
 |
| Llegando a Manzanares acompañado por Rita |
Tiro la mochila a Mario que me la rellena de hielo, y me tomo un puñado de sal a saco, me dicen que tal estoy,
“mal, muy mal, con calambres, mareado y con ganas de vomitar” no me salen otras palabras…., María me anima,
que sí, que puedes, pero voy obcecado, veo a Eva, me mira callada, asustada y en el reflejo de sus ojos veo tanta preocupación que sólo tengo ganas de llorar, de desaparecer de allí, no sólo voy sufriendo como nunca, sino que encima la estoy preocupando. Miro a otro lado, y veo a Emilio, pero que hace aquí
?:” si hubiera tirado y dejado solo, me arrepentiría toda mi vida”. Me dice.
MANZANARES-MATAELPINO-CERCEDILLA
Y así, corremos dirección Mataelpino, ya los 3 juntos Julito, Emilio y yo. Y despacito vamos abriendo camino. Mentalmente voy derrumbado, demasiada presión absurda, demasiada negatividad en mi mente. Tengo calambres en los cuádriceps con lo que no puedo correr bien, pero seguimos adelante, bebo el agua helada ya de mi mochila, la sal ha hecho su efecto y parece que el estómago empieza a ir de mal a regular. Raquel nos acompaña unos kilómetros, tratando de hablarnos, pero apenas podía gruñir alguna palabra que otra. Sin embargo, seguimos corriendo. Julito y yo flaqueamos en las cuestas, lo que aprovechamos para andar los tres en las más duras y aliviar un poco. Lamentablemente cogemos a JLM, que va caminando con calambres, y allí se queda Raquel masajeándole. Pienso con tristeza que se va a retirar.
La entrada a Mataelpino es aterradora, un cuestón de asfalto da pie al siguiente avituallamiento, el km 47 era nuestro, miro para una terraza y veo a Claudio ventilándose una jarra de cerveza con Charo, vaya, otro que se habrá retirado. Veo a Eva, y trato de sonreír, pero la mueca que me sale no debe convencerla mucho. Me dice algo Mario de comer,
bufff imposible con las ganas de vomitar que llevo, bastante con tragar como un pavo los geles y el agua.
Seguimos hacia delante, con un tramo bastante bueno, de sendero entretenido, donde podemos correr todo el rato, parece que las sensaciones no son tan malas, aunque mentalmente sigo pensando que me retiro, que voy muy tocado y no he llegado ni a la mitad, pero bueno, trato de correr todo lo que puedo, trato de tener paciencia, dejar que pasen los kilómetros, y no lastrar demasiado a Emilio.
Pasamos el km50, mitad de carrera, y empiezo lo peor del día, la subida hacia la barranca no acaba nunca, muchísimo calor, camino ancho sin sombra, sin aire, agobiado, con las piernas completamente rotas, y sin ningún tipo de descanso. Allí fue fundamental la compañía de Emilio, que nos iba marcando a Julio y a mí, pequeños hitos,
Venga, andamos hasta el arbusto y luego corremos hasta el árbol, y así, poquito a poco, sufriendo, con pasitos de bebé, pero seguimos haciendo camino.
Ese tramo fue con diferencia el peor de la carrera, fue durísimo, terrible, me dolía todo, y de nuevo Emilio:
“No te jode, y que cojones quieres?, te va a doler como en tu puta vida, pero estás haciendo una buenísima carrera, vas roto y vas octavo? Hay que seguir apretando el culo¡¡” y así llegamos al km55 y bebimos un aquarius helado, y rápido a correr de nuevo, el dando paso a unas zonas de robles con más sombra y campo a través. Allí a pesar de eso, seguía con la decisión firme de retirarme en Cercedilla, seguía acalambrado, dolorido, tenía que andar en las cuestas arriba, y en las cuestas abajo no podía apenas correr. Allí visualicé el momento de la retirada y me eché a llorar mientras corría.
Menuda mierda¡¡, tanto entrenamiento, y sobre todo tantas ilusiones para esto? Allí pensaba en todos, pero sobre todo, no sé por qué me dio por pensar en mi familia, que decirles? y a Eva? No había sido capaz…
Bajamos por la ancha pista hasta el río, y llegamos a Cercedilla en el km 63, con más de 6h y media corriendo, cuesta arriba por la calle de asfalto que da al polideportivo, la recuerdo con nebulosa, corriendo a pasitos cortos, tratando de aparentar normalidad pero sin poder quitarme esa cara de zombi, que me impedía bajar de mi mundo, al terrenal….gritos de Krisma que oigo pero no consigo entender, ánimos de todos a los que miro y que no consigo ver, tuerzo hacia el polideportivo, donde hay un montón de voluntarios que nos conocen, nos gritan y animan por nuestro nombre, y allí empezaron a pasar cosas...
 |
| Grogui llegando a Cercedilla |
Primer
“click” en mi cerebro,
quizá no voy tan mal. Nos metemos a por las mochilas para pasar el control del material obligatorio para continuar a partir de ese punto (frontal, linterna y silbato),
¿Pero no me iba a retirar?, bebo, como, bebo, como…. allí Paco Garabitas me anima un montón, la madre de Julito nos ofrece comida, y veo un plato de sandía que me como entero de un tirón, hasta que noto como Maria está a mi lado diciéndome
tranquilo, come tranquilo. A su lado Eva. Nerviosa. Callada. Preocupada. No la había visto así en mi vida. Mi comportamiento hasta entonces la había asustado…..Segundo
“click”, no hemos llegado tan lejos para abandonar ahora. Me rellenan la mochila de hielo, sigo comiendo, les digo que me miren las pupilas a ver si tengo signos de mareo por deshidratación, me dicen que llevo buena cara. Tercer
“click”, me da
alegría, no sé por qué, creo que fue por contagio, recuerdo a Krisma diciéndome que
había recuperado, a Eva a mi lado diciéndome que "
ya estaba mucho mejor", a María entusiasmada
“vas octavo¡¡ joder dame un beso¡¡”.
Y allí tomo una decisión, que si tengo que llorar, será de emoción, y además, será en Segovia. Me abrazo a ella, y la digo:
“Voy a llegar, esto lo hago por ti”, y sin esperar a que me vea las lágrimas en los ojos, salgo corriendo, mirando a mi reto a los ojos, y sabiendo que hoy venceré, porque ella está conmigo, como lo estuvo siempre, como lo estará.
Los aplausos y el pasillo que me hacen los voluntarios al salir del polideportivo me llenan la mochila de energía. Justamente fuera, están los demás, veo a Charo, Mario, Raquel, a los niños, JLM, Eva, Miguel, creo que a Rita y a Albert, y por fin los veo, creo que por primera vez en toda la carrera, es tanta la alegría, que desbordo energías por todos los sitios, por primera vez en todo el día,
sonrío.
Cuánto queda?, 38km sólo?, he corrido mucho más otras veces, y como si volviera a empezar, reseteo cuerpo y mente, ahora empieza de verdad esto, el botón de
ON se acaba de encender, ya sé que voy a acabar, sería imposible no hacerlo, y será gracias a tantos clicks y empujones de la gente querida.
CERCEDILLA-FUENFRÍA
A partir de ahí, ya supe que las cosas siempre son más sencillas de lo que nos creemos, los problemas muchas veces son barreras que no sabemos sortear y nos empeñamos en saltar, chocándonos una y otra vez. Hoy sólo había que correr, nada más sencillo que eso, y lo hicimos, vaya si lo hicimos¡¡, y eso que nos quedaba lo más duro, la subida hasta Fuenfría por la carretera de la Republica.
 |
| Subiendo a las Dehesas animados por Krisma |
Fue la subida que tantas veces habíamos soñado, en tantos días de entrenamiento siempre que hablábamos sobre ella, nos imaginábamos corriendo en la Republica, y así fue, nos iban dando referencias, y siempre recortábamos, cogimos a algunos corredores, 10’, 3’ en el avituallamiento, 2’ al final cuando nos encontramos con Pablo Vega a mitad de camino.
 |
| Julito subiendo a las dehesas animado por Krisma y Mar |
Un punto de inflexión fue pasado el mirador de los poetas, nos coge Julito, de nuevo, habíamos ido 75km en menos de 1’ delante o detrás, pasando crisis, volviendo a recuperar, y así sucesivamente, ya hablamos los tres, era absurdo, no éramos, ni somos rivales, y decidimos que pasara lo que pasara, llegaríamos los 3 juntos.
Y coronamos, tomamos el avituallamiento líquido arriba en el km 78, comida, bebida, una paradita técnica para echar un líquido más parecido al coñac que otra cosa…y para abajo¡¡
PUERTO DE LA FUENFRÍA-SEGOVIA
Ya sin batería en los GPS, íbamos sin referencias de ritmos ni kilómetros, tan sólo sabíamos la hora y el camino a seguir, así que fue una buena manera de ocupar la mente, ir haciendo cálculos de ritmos y de lo que nos quedaba, haciendo una horquilla sobre lo que podíamos tardar si acabábamos andando, o si lo hacíamos corriendo, y así nos marcábamos expectativas, en mis cálculos veía que llegaríamos entre 11 y 12horas, y en esas, seguimos corriendo, esperando el siguiente punto en el que volveríamos a coger referencias. En mi mente, ya sólo estaba llegar, aguantar el dolor como fuera, y no parar, correr, correr, y correr.
Sin saber muy bien cómo íbamos llegamos a la Cruz de la Gallega, en el km 90, ya sólo nos faltaban 11km de camino y llevábamos más de 9horas y media, estábamos recuperando tiempo a cada paso sobre las expectativas creadas. Agua, y el último gel. Y de nuevo unas palabras de Emilio que las llevé muy presentes en ese tramo:
ahora hay que rematar la faena. Ya no podíamos parar, seguimos corriendo, yo lo recuerdo como una velocidad de vértigo, indudablemente que no era para tanto, pero llevábamos todo el día corriendo, y para esas alturas a mí me parecía increíble….
Cuando ya ves Segovia al fondo, dice Julito,
se siente uno bien, cuando se tiene el objetivo a la vista eh?.
Entrada a la ciudad por la tarde y recorriendo sus calles, y a falta de 1km mis compañeros de viaje me hacen llorar.
“Kike, llevas 8 años lesionado sin poder correr a gusto, has preparado como nadie esta carrera, sabemos lo que significa para ti, y queremos que te adelantes unos metros y entres tu primero”
Aún hoy se me saltan las lágrimas recordándolo.
Y por fin, la calle peatonal que va a dar a la plaza del acueducto. La meta. Es espectacular. Que sensación, era tanta la satisfacción….miro el reloj y 10h33’ para mi primera carrera de 101km acabando en una magnífica 6º posición.
Alegría. Exaltación. Emoción. Lo he conseguido. Me parece increíble. Yo no creía en mí, pero en cambio, muchos otros si lo hicieron y eso hizo que yo también lo hiciera.
Mi familia entera apoyándome en mis locuras. Mis amigos siguiéndome a través de la carrera, para lo que hiciera falta.
Y en meta
ella. Entonces comprendí porque llevaba corriendo todo el día, ahora sé que no era una huida, no corría para dejar atrás nada, sino para encontrarme con lo que tenía delante.
Ahora sé que tanto esfuerzo ha merecido la pena.
 |
| Entrando en meta con Julito y Emilio |
 |
| Nada más llegar |
 |
| Recuperándome en meta |
 |
| Con ella |
 |
| Celebrándolo en Cándido |
Muchas gracias a Maria, Sonia, Charo, Rita, Raquel, Mario, Bruno, Lola, Krisma, Albert, Miguel, JLM, Eva, Hugo, Aitana, Claudio, Carmen, Eva, Marco, Armando, Mar, Belén Pegasita, Pedro Garmendia, Pablo Vega, Paco Garabita, a todo el GGM, a los Kroketas y a todos los que me animasteis, seguisteis y apoyasteis a lo largo del recorrido.
 |
| Las pomponeras¡¡¡ |
Dori, Carmen, Papas, ha sido increíble cómo me he sentido arropado por vosotros. Han sido muchas horas de esfuerzo brutal, y me habéis acompañado del principio al final.
Antonio, tu cruzaste conmigo la meta. Una vez más. Como siempre…
Julito, has sido un compañero fantástico, esto sé que se fraguó mucho antes, sufriendo por escalar a todas las antenas que había alrededor. Te conozco desde hace poco, y sin embargo, ya formas parte de nosotros, porque te lo has ganado con tu carácter y personalidad. Muchas gracias por aguantarme, por tirar de mí en los momentos malos, por tu solidaridad y por ayudarme a acabar.
Emilio…..GRACIAS.
Y a ti mi amor, tu sabes, mi niña, porque tenía que correr esto, sólo tú eras conocedora de lo que significaba este reto para mí, del porqué de las cosas que harto, ya decido no explicar. Sólo tú has conocido el porqué de este viaje a mi interior. Sólo tú me podías dar las fuerzas necesarias para luchar.