lunes 30 de mayo de 2011

Ese otro deporte, o el arte de correr por la montaña….

No se me ocurre otro título, y es que cada vez que voy a alguna de las magníficas carreras por montaña que se organizan en la CAM, salgo ratificado en mis convencimientos: esto es un deporte diferente. No es mi terreno, me siento extraño, torpe y débil, por ello y conocedor de mis posibilidades prefiero disfrutar a competir, prefiero acuñar sensaciones a tiempos. Y sin embargo sigo participando, porque somos corredores, de cualquier distancia y por cualquier terreno.

Foto: Claudio Luna

“….Vas ascendiendo por el estrecho sendero al ritmo que marca el corredor que te precede, pendiente imposible, soleos que por momentos parece que vayan a estallar, pensando cuanto quedará aún para coronar y, si es cierto que esa montaña en algún momento tendrá fin.



Respiraciones entrecortadas, sufrimiento, olor a campo, tomillo y pino, matas recién regadas de la lluvia nocturna, que hace que ahora, se sumen al sol, para hacer de esta subida por el tubo, un cúmulo de sensaciones agobiantes y de sofoco…


Pero no obstante, coronas y después, la nada, el vacío, un cortafuego frontera con lo vertical, y sabes, que bajarás por ahí, confiando en tu destreza, y un poco en la suerte, decides saltar al vacío. Te lanzas hacia delante, porque en ese tipo de situaciones, sólo te queda mirar hacia delante, no temer a nada, concentrarte y no pensar, porque si piensas, te paras.


Foto: Claudio Luna
Y la velocidad de vértigo te lleva sin remedio a una nueva subida, en la que no queda más remedio que ascender como si de una escalera de caracol infinita se tratara, entorno kafkiano, que trepas, como enredándote en ti mismo, metido en una maraña de raíces, piedras y troncos de árboles. Cada vez más alto, cada vez más inclinado, sin fijarte en el ritmo, sólo en ti, tu entorno y la montaña, que te hace daño, que se toma su justa venganza por venir a romper su sosiego, que duele, que no se deja conquistar fácilmente….
Foto. Claudio Luna

Los mil pinchazos que llevas en los cuádriceps, apenas te dejan pensar, pero ves aun así, cuando coronas, sin querer asimilarlo, divisas otro monte a lo lejos, donde se identifican unas antenas, y sabes, aunque no lo quieres creer, que hasta allí tendrás que ir. Sin remedio, porque te gusta, y porque no hay evasiva posible sino la cima.

Y como en venganza por ser una subida más fácil, llega la lluvia, como si fuera un abrazo de la montaña, que nos acoge en su cima, para hacernos sabedores que hoy, nos permite pasar, pero sabiendo, que en el monte, no hay nada fácil.


Hoy imposible coronar, sin dedicar unos segundos, mientras tocas la placa conmemorativa, al objeto de esta carrera, qué más da la lluvia, el frío o el cansancio? Hoy estás allí en su memoria.

La bajada del último pico, es espectacular. No sé cómo describir, sin avergonzarme, como pensaba que estaba haciendo algo diferente, por esa sensación de ir “tirándote” hacia abajo entre piedras imposibles, mojadas y resbaladizas por la hierba y el musgo, y encontrarte a ciegos, sin más faro que sus dos guías, con más valentía uno sólo de ellos, que todos nosotros juntos, sin miedo, plantando los pies con decisión y seguridad inquebrantable….tremendo, imposible no sentirse pequeño, imposible volverse a quejar a partir de ese punto, imposible no sentir admiración infinita.




Foto: Claudio Luna
Meta: abrazos, sonrisas y alegría por acabar una prueba más, por pasar un día más ,atrapado entre estos caminos, que tantas cosas nos proveen, y que nos hacen mantener la esperanza, metro a metro, de todas las que nos darán….”





lunes 23 de mayo de 2011

Comienzan los entrenos del "reto" la Madrid-Segovia


Este sábado ha tocado Fuencarral-Tres Cantos y vuelta, 24km por el camino de Santiago madrileño, recorrido por el que transcurrirá la Madrid-Segovia del 17 de septiembre, una magnífica carrera de 100km trail, que este año celebrará su 2º edición, y en la que si todo va bien, trataré de no faltar.



Toda la información de la carrera aquí.

Y el sábado también me han "regalado" mi particular banda sonora del reto:

viernes 20 de mayo de 2011

Operación bikini o el material para el verano (trail verano)

Dado que este verano, lo auguro una bonita continuación de la primavera, es decir, kms, y después más kms por el campo, en esa persecución, que prefiero no pensar como acabará, ni como empezó, de mi peculiar "ballena blanca". Hoy, que me apetece ser racional, voy a hablar del material con el que estoy afrontando estos primeros calores, mezclados con el picorcillo típico de las alergias estacionales. Los ojos, esa parte tan importante, que nos guía, que nos hace salvar piedras, ríos y barrancos, y que sin embargo cuidamos poco, yo el primero.
Ahora mismo utilizo unas gafas bastante normales y poco tecnológicas, unas Gafas Nike Skylon, son ligeras,, se acoplan bien a la cara, tienen zonas en puente y patilla de goma para no hacer daño con el paso de los kilómetros,  son un poco oscuras, lo cual en días de sol perfecto, pero en días semis, he tenido que quitarmelas, pero el gran fallo es que a veces se empañan porque llevan poca aireación, por lo que son unas gafas con las que no estoy especialmente contento pero que de momento, en mis ojos se van a quedar, quizá hasta el viaje a EEUU de algún amigo y que me traiga unas polarizadas más aireadas.


Siguiendo por la cabeza, eso que a veces piensa demasiado, y que será una de las cosas más importantes a trabajar para una carrera de 100km , evitar pensamientos negativos, evitar reflexiones en bucle que no llevan sino al problema de partida, tratar de clarificar ideas y tirar hacia delante, hacia aquello que siempre quisiste, habrá que empezar, en primer lugar por no derretirse los sesos. Para ello adquirí en la feria del maratón de Madrid en la tienda de ranning, una gorra Salomon, con la que estoy francamente contento, es muy ligera, muy transpirable, se ajusta perfectamente y ya la he utilizado en mis últimos 2 maratones. Una gorra puede ser un arma de doble filo si no transpira bien.
Y seguimos tirando hacia abajo, manguitos para los brazos, una chorrada, pero te ahorra llevar dos camisetas, y son enormemente funcionales en relación al clima, te quitan frío en las salidas de las carreas o entrenamientos por ejemplo, y cuando aprieta el calor te los bajas o te los quitas directamente. Ahora mismo utilizo unos de decathlon, que no estoy contento con ellos porque me aprietan un poco en la parte superior de las gomas, y eso que mis brazos, más que brazos parecen dedos de lo finos que son. Trataré de cambiarlos, por otros, quizá por éstos Salomon, a ver si tienen mejor solucionado las gomas.

 Y continuando con rollos estrambóticos, raros, y un poco horteras, pero que leches¡¡, que funcionan, nos vamos a las Salomon Exo Calf, una especie de calcetas, de dudoso color y diseño, pero que su forma de panel de abeja, el tejido, y sobre todo el ir sin calcetin, las hace más funcionales que unas medias enteras, por ejemplo. Las he utilizado en casi todas mis salidas de montaña, y en Islandia (algo más de 6horas), sin ningún problema, ofreciendome una sujección de gemelos y soleos muy adecuada.
Y estrambóticos sin dudas son los calcetines de dedos, todavía no los he probado, pero ya tengo unos en casa, que quizá estrene mañana, en fin, espero que sean fáciles de poner, y a ver si de verdad solucionan problemas de roces entre los dedos, uno de mis problemas.

En este apartado, en el tema calcetines, he de confesar que soy un fanático de los de decathlon, ahora
mismo tienen calcetines de trail running de muy buena calidad, comparado con su precio, en este sentido, son de doble capa, finos, se ajustan y muy mallados, con lo que desalojan bien el agua en caso de pasar algún río. Tengo varios modelos,  y todos me han funcionado muy bien.

Y estamos llegando a las partes claves, por lo menos para mí, que como haga calor, destilo¡¡, la hidratación. El año pasado he corrido practicamente todo con una mochila de raid de 5l, ultralight de decathlon que a calidad precio, creo que es imbatible, peso muy ligero (trescientos y pico gramos sólo), pero cien euros menos que lo que valen habitualmente las que tienen ese peso. Sin embargo, la mochila me gusta para salidas a la montaña, y carreras en las que no haya avituallamientos, etc. Para este otro tipo de carreras, acabo de adquirir un cinturón de hidratación salomon, que me permite llevar las cosas justas, geles, agua, y el ventolín para mi asma. No lo he probado, lo haré mañana, así que poco puedo decir, salvo que tiene buena pinta, y que me ha costado 24€.

 Y como somos unos tíos raros, pues joder, no podía faltar, la botella rara :-), para que llevar una botella de
 agua en la mano, si puedes llevar este cacharro tan raro, pero tan ergonómico, que le vamos a llamar, botella de mano Ronhill, de 0,5l de capacidad, y para entrenos sin mochila y cinturón, o como complemento de éste, creo que cumple su función. Vale, sino me equivoco algo más de 3€, y lo probé el domingo en 25km, la verdad que cuando va lleno, se te cargan un poco los hombros, así que el tema no me acaba de gustar, pero como complemento y por disponer de otra opción, ahí queda.

Y en fin, de momento no se me ocurren más pijadas. En otra oacasión hablaré de las zapatillas con las que calzaré mis pies en la prueba, pero eso, será otro post.



lunes 9 de mayo de 2011

101 motivos

101km de Ronda
No sé ni por dónde empezar, la verdad que muchas veces, el folio en blanco, esos textos que nos quedan por escribir,  es como algunas carreras, se espera demasiado de ellas, que quizás a veces no llegan a cubrir las expectativas, como cuando te dicen aquello que no quieres oír, y al final explota tu mente en mil pedazos, o por haber dicho lo que no querías decir, pero no había más remedio...
Ya hemos venido de Ronda, y hoy ha tocado jornada de reflexión, y de interiorizar pensamientos, por más que lo analizo creo que tengo motivos para estar contento de este fin de semana, pero sin embargo, busco y busco en mi interior y no consigo encontrar felicidad que canalizar y que me libre de esta angustia, también es verdad, que a veces, proyectamos nuestras ilusiones vitales en determinados objetivos, y no dejan de ser aulas estancas, y a veces no puede ser.
Pero empecemos por el principio.
Viaje el viernes, 600km en coche, después de toda la jornada de trabajo, menos mal que la compañía, hizo que tanto el viaje, como la llegada a Ronda fuera fantástica. Todo el recorrido recordando frases, arengas, y ánimos insuflados por toda la gente que me quiere. Llamadas, mails, sms.....Sinceramente no puedo negar que me sentía un poco mal, yo “sólo” iba a correr 42km, me producía rubor, no me creía ni me creo merecedor de ninguno de ellos, ya que el resto de los que tomaron partida, si eran auténticos guerreros, locos a punto de partir a una aventura sin un final definido, nada menos que 101km por monte. La verdad, que ellos, estos seres normales, con una vida normal, que un día decidieron salirse de la regla, y tomar un camino alternativo, si me producen admiración.
Toda la cena, con un pensamiento cíclico: acabo la carrera?, no, porque he prometido a una persona que no, además me da “respeto”, pero,  y si acabo la carrera?.....
El día de la carrera, la misma tónica, un run, run en la cabeza, acrecentado por los compañeros de equipo, que no me llegaban a entender y posiblemente a creerme del todo.
Bueno, finalmente me olvido de todo, he venido a hacer 42km ayudando a Emilio en su objetivo de lograr una buena carrera aquí, y punto, y con esa decisión partimos hacia el control de salida, mientras la lluvia moja nuestras caras, dando algo de mística a esa entrada hacia la verja del polideportivo, donde de pronto, la gente deja de hablar, sabedores que empieza lo serio.
Esa risa nerviosa de la salida
El ambiente se merece un punto y aparte, como es posible lograr unir corredores, ciclistas, militares y un pueblo entero, en una única dirección? es algo difícil de explicar, pero como un mismo organismo, toda la serranía de Ronda, te abraza ese día.
El cohete de salida, anticipado por las arengas de los legionarios, abre los corazones desbocados de los miles de corredores, y de pronto, kilos de adrenalina, pasión y miedo, empiezan a moverse al mismo son. Es algo espectacular, y difícilmente imitable.
Salimos rápido, primer kilómetro cuesta arriba en 4’45, segundo kilómetro 4’05, tercer kilómetro 4’07, y sólo consigo ir en torno al puesto 30 o el 40, pero esto que es?, estos tíos están todos locos, es un auténtico suicidio, quedan 97km, y vamos a ritmo de bajar de 7h, cuando el record de la prueba es casi 8h.
Mi cabeza no da para más ante ese ritmo imposible, y empiezo a acumular pensamientos negativos, no voy a aguantar. De hecho en el km5 se me va Emilio en una cuesta de las de andar……es increíble, de verdad este ritmo será bajo el que desarrolle la batalla?.
En fin, llegaremos donde sea, y hago un parcial de 8’20 en el siguiente dos mil, y vuelvo a alcanzarlo, remontamos algunos puestos, pero luego sabremos que había unos cuantos portugueses que han salido a 3’30….sin palabras. Y allí hablo con él, vamos bien, pero no quiere perder tiempo en el primer avituallamiento, le paso todo el agua de mis botes, y él tira, mientras yo paro a cargar agua, ya no le volvería a ver. Aunque tiro a tope, no le recupero el tiempo perdido.

Tirando con todo, km15

Marek debutando en 11h25'
Mis sensaciones encontradas, bastante raras, como he dicho varias veces, con un poco de cara de tonto. Como es posible que esta gente que va a hacer 101km vaya tan rápido? son momentos de cierta duda, hasta que decido seguir a tope, hemos venido a medirnos en una batalla, no es mi guerra, hoy era un maratón más, el segundo en 20 días, en mi camino particular de pasitos cortos, pequeñitos...

Y quizá entonces, es cuando me acuerdo de tantas cosas, que me hacen seguir, y hago mis mejores kilómetros, voy pasando los avituallamientos, y los controles de pasaporte, donde te tienes que parar, bien sea a beber, a cargar agua, o a que te sellen.

Hacemos un grupo de unos 7 corredores, y voy tirando todo el rato, con todos ellos detrás, en ese momento, el ritmo es sobre 4'30 de media, bastante alto, ya que casi todo es pista, pero algunas partes del circuito con cuestas, piedras sueltas, hierba dificultan el pisar bien. Llegamos a ver al corredor clasificado en 8º posición, y eso es lo más que me acerqué a la cabeza.

Y a diferencia de los maratones de asfalto, ya me pasó en Islandia, cuando vas en rutas de trail, los kms pasan rápidos, de pronto ya había pasado el km 28 y llega una zona cómoda de pista y asfalto, así que decido forzar un poquito más y paso a ir a 4'15 con facilidad.

Paso por Arriate
 Se llega a Arriate, y allí parece que vuelas, se juntan varias circunstancias, el terreno favorable, y la enorme cantidad de público que hay en todas partes, formando parte de la fiesta del día. Además las personas que te siguen pueden acceder en coche. Uno de los mejores momentos de toda la carrera. Allí estaba ella.

Pero como todo lo bueno no dura, pronto llega la cuesta de los cochinos, entre el km 35 y el km39 aproximadamente, y que dura se me hizo¡¡, allí me morí. Tuve que andarla casi entera, con 4km a más de 8'/km de media, veía a gente andar, pero todos los que corrían de atrás me iban adelantando, cimentando la losa mental de las malas sensaciones. Creo que fui peor precisamente por obsesionarme en estar haciéndolo mal. Esa cuesta fue el punto de inflexión, se me pasaron por la cabeza todos los diablos que rondan en mi corazón, y la palabra, he decepcionado, protagonizaba todos mis pensamientos. Si, lo se, es irracional, pero es que irracional es la mente de un corredor que pretende ser ultrafondista. No me salvó ni siquiera ella, que está presente en esta locura, montada conmigo en esta tabla de surf, cogiendo esta ola....

A partir de ahí estaba fuera, no estaba disfrutando, psicologicamente iba muy tocado, y ya no quería estar más metros en esos caminos. Me retiré en el km 42, en 3h37.
Retirada en el km 42

Pero detrás de esta retirada, hay un entrenador, que tenía a Emilio luchando y disputando una batalla cruenta, como me temía, la salida excesivamente rápida y arriesgada, hizo que tras pasar el km 50 en 4h, los siguientes kilómetros fueran un tormento. Pero, y que es sino el ultratrail? desde luego que no es bambi. 

Esto es el Ultrafondo. Km90. 20% de pendiente
 La lucha descomunal que mantuvieron todos y cada uno de mis compañeros Krisma, Emilio, Claudio, Iván, Marek, y el resto de colegas, Mark y los Kroketas, hace que sienta más este deporte, esta nueva modalidad, que novato como soy, poco a poco ellos, me están dejando asomarme a la ventana y mirar, y lo mejor (o lo peor) es que lo que veo me gusta, me atrae y me engancha.

Llegada de Emilio Comunero 9h23'

Llegada de Mark "El Inglés" 9h50'

Llegada de Claudio Luna 9h59'

Llegada de Krimaran 12h01'


Hoy es otro día, todavía no puedo valorar el fin de semana, pero tengo claro que si cambias el enfoque, la montaña te hace libre, sólo tienes que mirar más profundamente, salvar las rejas que ciegan la belleza que hay detrás.
Serranía de Ronda

miércoles 4 de mayo de 2011

A pasitos cortos

Estos periodos entre carreras, es cuando a veces miro hacia atrás, y la verdad me sorprendo a mí mismo cuando me dije, y porqué no?

Quizá ya hace un tiempo, que lo hice, fuera normas, sentirse libre corriendo era uno de mis objetivos y Como un salto en el vacío De quien no teme a la muerte, me liberé de opresiones y barreras, y decidí simplemente salir a correr, coger el primer camino esa senda que me llevara hacia delante y no parar, porque muchas veces, como leí una vez, los obstáculos, esos que parecen insalvables, esos que muchas veces son imposibles de salvar, no están en tu recorrido, sino que los llevas tú dentro de tu corazón, y te chocas contra ellos una y otra vez. Otra noche en el hastío De no poder entenderte.


Y me marqué un objetivo, correr una ultra, hasta llegar a un 100. No pretendo ser ningún héroe, no obstante, no seré el primero ni el último que lo hiciera, faltaría más, menos mal¡¡, pero sí que significaba mucho para mí, corredor de pista, con la velocidad en las venas, lesionado permanente, que un día, pudiera retar al destino, y demostrarme, que puedo.

Muchos dijeron que no, y poco a poco, le doy la vuelta al carrusel de las apuestas, con esta motivación extra que me invade, y que me lleva al límite, aunque a veces tenga dudas, porque soy humano. Y no sabes lo que has sido, Porque nunca es suficiente, Demasiado desafío, Yo no puedo ser tan fuerte


Y ¿cómo lo hice?, pues como siempre digo, aconsejo y llevo a cabo, poquito a poco. Las cosas, si las pretendes hacer ya, hoy y ahora, muchas veces sólo acaban en frustración, y bastante tenemos día a día, por eso, marcándose metas intermedias, y “moviendo la cadena”, acaban sucediendo solas. Y es que, es mejor que no sean fruto de la casualidad. Primero continuidad corriendo, luego aprender a entenderme, correr un maratón, luego una ultra que fue Islandia, visitar más la montaña, liberarme de planes, pulsómetros y plantillas…hacerme más libre como corredor, no tener más dueño que los caminos, y más objetivo que los kilómetros, y mi vida, fue más completa.

No entrenaba para un resultado concreto en una competición, absurda manera de calificar el éxito o el fracaso en un corredor recreacional, sino que entrenaba (entreno) para lograr una meta, llegar a mi “ballena blanca”.


Y llegan días malos, días de oscuridad, gélidos, de lluvia, de decepciones, donde hay que luchar si quiera, para seguir un poquito hacia adelante, aunque sean con pasitos pequeños, y es entonces cuando miro al cielo, y allí está siempre la luna, ella, que me da fuerzas para continuar, incluso más allá de ese límite donde te crees tan vacío de todo, que te resultaría imposible, ni siquiera un paso más. Y me dice Si quisieras confiar en mí Nunca es tarde, tarde, tarde Necesito verte aquí Tu mirada me hace grande


Y así, van sucediendo las cosas, ya no peleo en el 5000 dando vueltas a las calles de una pista de atletismo, en esta metamorfosis, ahora el escenario ha cambiado, ya no estoy encerrado, la distancia, la mentalidad, el objetivo…..las formas y el fondo.

Cambias logística, cambias planes, suples ritmos por distancia, para mí, un kilómetro ya no significa 3’, transformas terreno estable, por caminos, sendas y montañas, no es raro que, entrene treinta y cinco o más kilómetros de manera habitual y recurrente, son comunes las semanas en las que se pasa de los cien kilómetros, sumando cerca de los cuatro mil al año.

Y así, sin haberlo notado, te arropas por otros compañeros de viaje, de ese tren que no sabes cuándo te subiste, pero que cuando dejas de mirar a la ventanilla los ves a tu lado, compartiendo vagón y probablemente destino. Y que estemos los dos solos Dando tumbos por Madrid, sin nada que decir Porque nada es importante Cuando hacemos los recuerdos Por las calles de Madrid


Ahora voy a seguir moviendo la cadena, un “poquito” más de ese conjunto de “poquitos”, que cuando miras para atrás parecen increíbles. Ahora soy un corredor muy diferente, mejor o peor, quién se quiere configurar en juez, pero seguro que diferente. Ya corro a los dos días de un maratón, y por primera en mi vida voy a correr dos maratones (o más) en 20 días si todo sale bien este sábado. Quedarán más carreras, más entrenos, y más sensaciones, en este camino que un día quise recorrer, y que tendrá uno de sus objetivos el 17 de septiembre. Demasiado inmerecido Un silencio como este Objetivo conseguido No pudo faltar más suerte


Me queda mucho por delante, por suerte, muchos kilómetros, más maratones, benditos dolores, mucho tiempo robado, nada que ninguno de vosotros no sepáis, pero lo bueno, con independencia de a donde vayamos, será el camino que queda, todas esas montañas por subir, esas sendas por recorrer, esa compañía…


Y es que ahora, me siento fuerte, podría atravesar bosques y subir montañas, y cuando me siento débil, sólo tengo que mirar a la luna y allí estará ella. ¿Por qué no me di cuenta antes? Todo el mundo anclado ha sido Todo un mar para perderte Todo el tiempo que se ha ido Todo el tiempo estando ausente