lunes 18 de abril de 2011

Una vez más...la maratón de Madrid


¿Cuándo empezó todo? 
Sin duda hace tiempo, pero de manera más intensa fue a partir de Ronda, hace apenas 3 semanas.Allí lo decidí, y es que, por mucho que me empeñe, por mucho que se tuerzan las cosas, y se pongan difíciles, que lo han hecho y mucho, sabía que estaría en la línea de salida, porque el ultrafondo y el maratón me tiene enamorado.

Cuestas, hace calor, tiene fallos organizativos, sí, pero precisamente esa imperfección la hace más nuestra, más humana, y hace que me guste.

Un recorrido que me encanta, muy táctico, donde se supone que hay que salir conservador....

Pero empecemos por el principio, tenía dudas, como no?, pero fue el sábado donde todo explosionó, y desde ese momento, decidí, que para bien o para mal, tendría que ser como siempre, valiente, fiel a mi mismo, y salir a por todas.

Como en el 2008, hice mi momento de conjura a las 6:30 de la mañana, mirando por la ventana, como salía el sol, el mismo que me iba acompañar durante los 42km del día. Allí, ya sabía por quién correría esta vez.

Y como en el 2008, fui con Comunero, mi amigo, más que eso, mi hermano Emilio que desentendiendose de marcas, decidió acompañarme, en la que sería una buena galopada. Tras ir unos cuantos kilómetros con el globo de las 3h15, que lo llevaba mi amigo Claudio, la verdad que sentía las piernas en ese estado donde te sabes fuerte, donde sabes que las puedes exprimir, y sin saber referencias (llevo entrenando muy poco después de todo el mes de febrero parado), nos lanzamos a tumba abierta, creo que no he corrido nunca tanto en un maratón, de hecho por dar un dato, aunque no soy mucho de tiempos ni records, desde el km 5 al km 26, marcamos 1h25.

Y es que cuando sientes algo muy fuerte, mejor dejar que salga, porque luego, podrás vivir o morir, pero no lo harás arrepentido y con la duda del que hubiera pasado. Así vivo, siento y corro, lo siento, pero soy así.
En el km 20 se unió Thelonius, con el firme propósito de ayudarme, y la verdad que hicimos unos kilómetros muy rápidos. Ellos delante, yo sufriendo a rueda, enganchado, y sin bajar el ritmo.

Y en los momentos malos, siempre animaba alguien desde el público, ha sido genial tener a tanta gente querida repartida por el recorrido.Muchas gracias¡¡

Tras coger al globo de las 3h, ya fuímos con él, lo llevaba Manso, un ultrafondista que otorga mucha confianza en los ritmos, íbamos con entre 1-2' de margen, y así llegamos a la Casa de Campo, el lugar de la verdad. Ya no hay medias tintas, entras vivo y sales tocado, es así siempre. Además el km 32 te espera cruel,  con una cuesta que ya te desgarra, y que a mi ayer, me dejó fuera de combate.

Cuando se fue el globo, empezó otra carrera, la mía. Ahí ya no hay nada ni nadie, estás sólo contra los kilómetros que ella te impone, cada vez más largos, cada vez más empinados, cada vez más difíciles.

Iba tocado pero no derrotado,  cada centímetro del asfalto, se agarraba a las zapatillas, pero sin embargo, no se porqué notaba igualmente un abrazo, una caricia que me empujaba a seguir, a no parar, a agachar la cabeza, siguiendo hacia delante, porque si algo hago, es no darme jamás por vencido.

Y con la ayuda de mis magníficos compañeros, seguí. Con dolor, vacío, pero adelante, siempre hacia delante.

Kilómetros que hay que pasar, muy complicados, pero que pasan, y cuando visualicé atocha, ya sabía que estaba casi en meta, me cambió la cara, y es que cuando uno sonríe, parece que el dolor se atenúa.


Estaba disfrutando. Ese dolor del muro, es lo que nos hace maratonianos. Regocijarse en ese dolor, pedirle más, saberse más fuerte todavía, es lo que nos hace ultrafondistas. Y por eso, un día elegimos serlo.

Vivir la entrada en el Retiro, otro año más con Albert, y cruzar el arco de meta en solitario, 12' después de que lo hiciera esa esperanza que perdí en el km 32. Un maratón más, y sin embargo en este lloré por primera vez en mi vida en una meta.

Demasiada emoción, demasiada tensión, demasiadas cosas....

He aprendido un poco más sobre mí, sobre mi cuerpo, sobre como llevarlo al límite, y después, un poquito más allá. Próxima parada, los 100...

martes 12 de abril de 2011

Indecisión

¿Quién no tiene o ha tenido dudas en su vida?, me imagino que va implícito en el ser humano el dudar, no sé si de todo, pero sí de parte, incluso cuando se tiene una fuerte confianza y seguridad en sí mismo, quién no ha tenido la incertidumbre ante un hecho, incluso casi consumado?


La maratón (para mí es femenina), nos crea indecisión, principalmente cuando estamos a punto de abordarla, estaremos demasiado cerca, habremos corrido demasiado, o quizá demasiado poco, el calor me afectará, como me sitúo en carrera, que como el día de antes, que es mejor, beber agua o tomar gel…….

La duda, es algo natural, nos hace sentirnos vivos, nos hace ser conscientes de que lo que estamos a punto de realizar, será trascendente en nuestras vidas, pero no caigamos en la obsesión.

La maratón es una buena amante, sólo necesita cariño, caricias, besos y ternura, palabras bellas que la hagan sentir única, porque no olvidemos, que el domingo, conquistaremos cada uno una maratón diferente, individual, única, y por ello, especial, repercutible al resto de nuestra vida casi con total seguridad.

Has sido buen amante?, no te acompañó en tus últimas series por el parque?, acaso no te susurró al oído  palabras de ánimo?, no te abrazó cuando no tenías resuello para seguir, acaso no notaste sus caricias estirando…..Entonces porque dudas melón?

Sal el domingo a disfrutar. Es tu día. Es nuestro día. No permitas que algo efímero y traicionero, como un simple reloj, cuente con sus horas, minutos y segundos, la dictadura del éxito o el fracaso, porque eso, si es que existe, estará en nuestros corazones.

Cronica mapoma2008
Cronica Mapoma2010

domingo 3 de abril de 2011

14.000 almas

Casi en meta
En estos días tan turbulentos para el atletismo, donde muchas veces te preguntas que es verdad y mentira, y si de alguna manera, todo en lo que creiste una vez, no vale de nada, hoy, de nuevo, me vuelvo a enorgullecer de ser corredor y no atleta.

Una vez más, 14.000 almas, 14.000 pensamientos, 14.000 metas, 14.000 ilusiones se dieron cita, y en cambio, todos y cada uno de los que hoy hemos compartido las calles de Madrid, tratábamos de conseguirlos, de la misma manera, corriendo.

Raquel y yo
Una vez más, este es mi mundo, y esta es mi manera de vivir. A lo largo de mi vida, corriendo he conocido gente excepcional,  en estos años, he madurado, he reído, y he llorado . Como podría no amar este deporte?

Una vez más, los corredores, si esas personas como tú y como yo, con vidas diferentes entre sí, que trabajan a diario, que roban tiempo del banco de lo cotidiano, que pagan impuestos para que unos sinvergüenzas, ajenos a este sentimiento, nos roban las ilusiones con una navaja encerrada en bolsas de sangre.

Una vez más, me he vuelto a emocionar llegando a meta, porque sólo allí, es dónde puedes ver cumplidas todas las promesas, ilusiones y objetivos vitales de todas y cada una de las 14.000 almas, que tratan de limpiarse en forma de gestos, abrazos e incluso besos apasionados.

Corriendo más lento que muchos de esos que se autodenominan atletas al amparo de no se que sustancias, justificados en no se que causas. Y sí, lo sé, no estoy siendo justo, pero hoy no me apetece ser ecuánime.

Mis verdaderos héroes son mis amigos, y para ellos va este post:


ca GGM