Estos periodos entre carreras, es cuando a veces miro hacia atrás, y la verdad me sorprendo a mí mismo cuando me dije, y porqué no?Quizá ya hace un tiempo, que lo hice, fuera normas, sentirse libre corriendo era uno de mis objetivos y Como un salto en el vacío De quien no teme a la muerte, me liberé de opresiones y barreras, y decidí simplemente salir a correr, coger el primer camino esa senda que me llevara hacia delante y no parar, porque muchas veces, como leí una vez, los obstáculos, esos que parecen insalvables, esos que muchas veces son imposibles de salvar, no están en tu recorrido, sino que los llevas tú dentro de tu corazón, y te chocas contra ellos una y otra vez. Otra noche en el hastío De no poder entenderte.

Y me marqué un objetivo, correr una ultra, hasta llegar a un 100. No pretendo ser ningún héroe, no obstante, no seré el primero ni el último que lo hiciera, faltaría más, menos mal¡¡, pero sí que significaba mucho para mí, corredor de pista, con la velocidad en las venas, lesionado permanente, que un día, pudiera retar al destino, y demostrarme, que puedo.
Muchos dijeron que no, y poco a poco, le doy la vuelta al carrusel de las apuestas, con esta motivación extra que me invade, y que me lleva al límite, aunque a veces tenga dudas, porque soy humano. Y no sabes lo que has sido, Porque nunca es suficiente, Demasiado desafío, Yo no puedo ser tan fuerte

Y ¿cómo lo hice?, pues como siempre digo, aconsejo y llevo a cabo, poquito a poco. Las cosas, si las pretendes hacer ya, hoy y ahora, muchas veces sólo acaban en frustración, y bastante tenemos día a día, por eso, marcándose metas intermedias, y “moviendo la cadena”, acaban sucediendo solas. Y es que, es mejor que no sean fruto de la casualidad. Primero continuidad corriendo, luego aprender a entenderme, correr un maratón, luego una ultra que fue Islandia, visitar más la montaña, liberarme de planes, pulsómetros y plantillas…hacerme más libre como corredor, no tener más dueño que los caminos, y más objetivo que los kilómetros, y mi vida, fue más completa.
No entrenaba para un resultado concreto en una competición, absurda manera de calificar el éxito o el fracaso en un corredor recreacional, sino que entrenaba (entreno) para lograr una meta, llegar a mi “ballena blanca”.

Y llegan días malos, días de oscuridad, gélidos, de lluvia, de decepciones, donde hay que luchar si quiera, para seguir un poquito hacia adelante, aunque sean con pasitos pequeños, y es entonces cuando miro al cielo, y allí está siempre la luna, ella, que me da fuerzas para continuar, incluso más allá de ese límite donde te crees tan vacío de todo, que te resultaría imposible, ni siquiera un paso más. Y me dice Si quisieras confiar en mí Nunca es tarde, tarde, tarde Necesito verte aquí Tu mirada me hace grande
Y así, van sucediendo las cosas, ya no peleo en el 5000 dando vueltas a las calles de una pista de atletismo, en esta metamorfosis, ahora el escenario ha cambiado, ya no estoy encerrado, la distancia, la mentalidad, el objetivo…..las formas y el fondo.
Cambias logística, cambias planes, suples ritmos por distancia, para mí, un kilómetro ya no significa 3’, transformas terreno estable, por caminos, sendas y montañas, no es raro que, entrene treinta y cinco o más kilómetros de manera habitual y recurrente, son comunes las semanas en las que se pasa de los cien kilómetros, sumando cerca de los cuatro mil al año.
Y así, sin haberlo notado, te arropas por otros compañeros de viaje, de ese tren que no sabes cuándo te subiste, pero que cuando dejas de mirar a la ventanilla los ves a tu lado, compartiendo vagón y probablemente destino. Y que estemos los dos solos Dando tumbos por Madrid, sin nada que decir Porque nada es importante Cuando hacemos los recuerdos Por las calles de Madrid


Ahora voy a seguir moviendo la cadena, un “poquito” más de ese conjunto de “poquitos”, que cuando miras para atrás parecen increíbles. Ahora soy un corredor muy diferente, mejor o peor, quién se quiere configurar en juez, pero seguro que diferente. Ya corro a los dos días de un maratón, y por primera en mi vida voy a correr dos maratones (o más) en 20 días si todo sale bien este sábado. Quedarán más carreras, más entrenos, y más sensaciones, en este camino que un día quise recorrer, y que tendrá uno de sus objetivos el 17 de septiembre. Demasiado inmerecido Un silencio como este Objetivo conseguido No pudo faltar más suerte
Me queda mucho por delante, por suerte, muchos kilómetros, más maratones, benditos dolores, mucho tiempo robado, nada que ninguno de vosotros no sepáis, pero lo bueno, con independencia de a donde vayamos, será el camino que queda, todas esas montañas por subir, esas sendas por recorrer, esa compañía…
Y es que ahora, me siento fuerte, podría atravesar bosques y subir montañas, y cuando me siento débil, sólo tengo que mirar a la luna y allí estará ella. ¿Por qué no me di cuenta antes? Todo el mundo anclado ha sido Todo un mar para perderte Todo el tiempo que se ha ido Todo el tiempo estando ausente



4 comentarios:
Que bonito Kike!! Vive esa aventura y disfrútala. Y, como siempre, vive y disfruta el camino que es la preparación para conseguir un objetivo.
Mucha suerte. Una pena que no pueda vivir este reto pero estaré en capilla para el maratón de Berlín.
Un abrazo y siempre adelante!!!
Santi
Kike, de verdad te digo que es esta una entrada muy inspiradora. Será duro preparar esos 100K en verano, pero ¿qué no es duro?. Un saludo amigo.
Antes venía a tu blog buscando consejos técnicos y datos de zapatillas, ahora vendré buscando evadirme un rato.
Suerte y gracias ;)
Gran entrada, Kike. Me gusta entender tu camino hasta donde estás ahora. La suma de muchos poquitos se convierte en un gran todo.
¡Mucho ánimo con los siguientes retos!
Saludos,
Publicar un comentario en la entrada