Entrada en META con Albert

Creo que el título es descriptivo de lo que viví ayer, y es que efectivamente, sin habérmelo propuesto, acabé el maratón de Madrid, el MATOMA, y desde una perspectiva muy diferente a como me tomo los maratones habitualmente. Pero vayamos por partes...
ANTECEDENTES
Desde el verano pasado, donde la montaña me llamó a sus puertas, he ido cambiando mi estilo de entrenamiento y correrías, hasta que decidí dar el paso e inscribirme a un Ultra en Islandia para julio2010, ¡¡quién me ha visto y quién me ve¡¡, yo antes corría los 5mil en pista y ahora metido en aventuras de ultrafondo.....
A partir de ahí, todo enfocado para la gran cita, pasaba por ir cerrando etapas.
Una de ellas era correr el Matoma. Con ello en la cabeza desde Enero más o menos, me inscribí. Sin embargo el rosario de pequeñas lesiones, gripes, y parones varios que he tenido en este inicio de año, me hicieron, como ya sabéis los seguidores de mi blog, desistir del intento, a pesar de haberlo tratado de hacer hasta con planes de urgencia y rescate de última hora.
LOS ENTRENAMIENTOS PREVIOS
Empecé a correr desde el último gran parón el día de la media de Fuenlabrada, donde ya me llevé la sorpresa de poder acabarla sin problemas, ayudando a Raquel, del GGM. A partir de ahí, y una vez eliminado el objetivo intermedio, todo va enfocado a Islandia.
Subida de kms pero muy lentos, alguna carrera de montaña, trote por campo a través muchos días, y en apenas 5 semanas he podido hacer 3 ciclos de 80-95 y 97km que me han dejado muy satisfecho. Lento, pero con unos tobillos resistentes al campo través. Entre ellos como tirada más larga la carrera de montaña de Cebreros de 22km, y 2 medias maratones.
La última semana, fiel al plan, fue de carga (de hecho de miércoles a jueves anterior al maratón es el ciclo de los 97km), incluso corrí el viernes 12km.
EL INICIO
Sin descanso previo, sin carga de hidratos, con las piernas cargadas y con la intención de retirarme en el km 31 e irme a ver cómodamente la llegada a meta, me puse con mis colegas de club en la salida. El apelotonamiento que siempre se sufre en este maratón hizo que nos quedáramos FYH (Miguel Ángel) y yo, mientras el resto se colocaba donde buenamente podía para intentar perder el menor tiempo posible. Ya allí le dije que le acompañaría unos kms.
Disparo de salida, y 3min30 después arrancamos. En fin, menos mal que a FYH le daba un poco igual el tiempo, mientras el neto estuviera bien. Y empezamos el maratón.
LOS PRIMEROS KMS
Empezamos la Castellana testando sensaciones, yo le decía a FYH que tenía que beber en todos los avituallamientos, y además no sólo agua, sino el isotónico que hubiera. Piernas bien, veo que voy sumamente fácil al ritmo, de hecho a veces tengo que revisar mi reloj para comprobar que no vamos excesivamente lentos. No quería que a FYH se le fuera el tiempo por mi culpa.
De momento todo en su sitio. Aunque va rondando la primera urgencia, hay que parar a hacer aguas menores. Ésto fue de circo :-) para perder el menor tiempo posible, le digo a FYH que paremos en el puesto de avituallamiento, y así podemos desbeber y beber tranquilos y hacerlo a al vez, operación que hacemos en 30seg, por lo que el ritmo no se inmutó.
EL GRUESO DE LA CARRERA
A partir de ahí empiezo a comprobar de primera mano la magnitud de una carrera como el Matoma. La bajada por Raimundo Fernández Villaverde es espectacular, con toda la calle tomada por corredores hasta donde la vista alcanza...y a la vez, en todas las rotondas y conexiones con el metro, miles de personas animando. Es inevitable emocionarse en algunos momentos.
Es a la altura del km 14 donde le comento a FYH una táctica que vamos a seguir durante toda la carrera. Correremos cuando no nos cueste, y cuando pique para arriba, intentar que la cuesta no nos "muerda". Así creo que llegará bien al final, que es el objetivo, en este maratón que por recorrido es tan difícil de regular, y a la vez tan bonito, ya que es sumamente táctico.
Seguimos bebiendo todo lo que podemos, el calor empieza a hacer mella, y parece que el día va a ser duro, vamos a ritmo de 3h20 por lo que cuando estemos acabando el sol estará muy, muy alto.
Testeo mi cuerpo, y va perfecto, no noto nada de cansacio, estoy hidratado, no tengo hambre, tan sólo empieza a aparecer una molestia que luego fue en aumento, una quemazón en la planta del pie, que no se porque se me produce (llevo las zapatillas de entrenar y unas medias medilast superprobadas).
Intento hablar todo el rato, vamos contando cosas, y así los kms van pasando casi sin enterarnos., aunque pronto vendrán las primeras dificultades. No se que leches hago en un giro que me da un calambre en el soleo derecho. Tirón y rápido a cojear. Se lo digo a FYH, y creo que se le acabó la liebre, me tendré que retirar antes de tiempo en el km 17, donde me esperaba mi novia y mi cuñado.
Piso con cuidado, intento avanzar sin que me duela demasiado y sobre todo sin que se reproduzca el calambre e intento pensar. Llevo muchos kms en la semana, hace mucho calor, ya llevamos una hora....quizás sea falta de sales. Me la juego y bebo el isotónico a tope, además en el 17 lejos de retirarme, pido por primera vez en mi vida una barrita, que me como rápido. El coctel hace su efecto y pronto el dolor, sin llegar a irse, se va amortiguando.
Se nos une Torpe y pasamos por Sol. Es espectacular la gente, pero sin embargo creo que este maratón, ha tenido muchos sitios con enorme animación, y es que íbamos kms y kms, en pasillo humano. sencillamente, grandioso¡¡
Pasamos la media en 1h39 y le digo a FYH que me comente como va, parece que bien, hablamos, y va bien de piernas, de respiración y se está hidratando correctamente.
Yo sigo tratando de interiorizar todos los estímulos externos que estoy recibiendo en esta nueva perspectiva de ver un maratón, desde la ausencia de presiones competitivas, llendo más cómodo de lo habitual, y pudiendo por tanto, fijarme en tantas cosas y tantos detalles que otras veces pasé por alto, incluso se lo llegué a decir a FYH, que de otros maratones no tengo recuerdos del recorrido apenas, iba como en un túnel, concentrado en el ritmo e intentando llegar a meta. Éste es todo diferente, noto como formo (formamos) parte de algo espectacularmente inmenso, y no quiero dejar pasar ni un gr de ello.
El recorrido es muy bonito la verdad, es una oportunidad única de enlazar Fuencarral, Sol, palacio Real.....todo para nosotros.
La bajada hacia el Paseo de la Florida y km 25, le hace mucha pupa a FYH que comenta que las piernas se le han agarrotado. En fin, en algún momento podía pasar, y ahí empezó su sufrimiento. Del km 25 al km 32 que es la Casa de Campo, pasan muy pocas cosas, de pronto hay silencio, de pronto vienen cuestas que hacen daño, falta animación, y mucha gente lo pasa mal. A mí me gusta este terreno. Es un terreno para ir a ritmo, después de las locas subidas y bajadas, es el terreno que te da el tiempo final, ese parcial de 5km se corresponde muchas veces con el ritmo medio del maratón. Además allí, te pueden ver 2 veces los familiares. Cosa que merece mención aparte. Es curioso como te pasas kms, esperando volver a verlos. De hecho, yo divido el maratón de Madrid, entre salida-Fuencarral, Fuencarral-lado izqdo Lago Casa de Campo, lado izqdo Lago-lado derecho, y Lago-Meta. Es decir, las zonas en las que veo a gente que conozco.
En la casa de campo tuvimos que bajar mucho el ritmo, ahí decidí que sería compañero de viaje de FYH hasta la meta, yo veía como el ritmo que iba marcando anteriormente, FYH ya no lo podía seguir, así que decidí ir más lento, a ver si así iba recuperando. A la salida de la casa de campo, en plena cuesta veo a Albert, que se ha retirado. Un GGM nunca se retira si no es por enfermedad o lesión, le hago unas señas y se nos une de nuevo. Bien¡¡, ya vamos 4 en el grupo.
Hablo con Albert y decidimos acabar el maratón, acompañamos a FYH, y de paso, hacemos una muesca más, siempre nos ayudarás a aprender cosas y a comprender las reacciones de nuestro cuerpo, siempre se sacan enseñanzas para el futuro.
EL DESENLACE FINAL
Dolor, calor, miedo....eso era lo que ví ayer en los kms finales, múltiples desfallecimientos, y si no recuerdo mal, 4 ambulancias en menos de 5km. Dejé de disfrutar la verdad. El recorrido junto a una serie de fallos logísticos de la organización, estaban transformando lo que era una fiesta, en un asesinato. Así como las cuestas, no hay quien las quite, en estos aspecto creo que no se puede consentir:
- Salir a las 9:00
- Agua e isotónico caliente en todos los puntos
- Algunos puestos de agua al sol
- Recorrido en el lado sin sombra de la calzada
En esos momento, dí gracias por estar simplemente entrenando, una tirada más larga de lo habitual, y no envidié haber competido. Quién sabe que me hubiera pasado.
En cuanto a la carrera, pues son momentos que ya llevas ganas de acabar, se me hizo un poco largo el final, pero ya teníamos que ayudar a FYH a muerte. Tenía que llegar como fuera y sin pararse.
Y desde luego que el muro desde esta perspectiva es diferente. Ves a la gente zombi. Yo ya no iba entero, desde luego que los kms me habían hecho mella, pero no iba ni mucho menos como en los anteriores maratones, donde al llegar al km 38 literalmente no podía más.
Llevaba buenas muescas, el dolor recrudecido del soleo, la quemazón en la planta ahora ya extendida a los dedos, y un incipiente dolor de cabeza.
Pero todo pasa, y esta vez, los kms finales, haciendo de tripas corazón para seguir unos metros por delante de FYH para que tuviera una referencia visual, pasaron, y dieron paso a lo mejor sin lugar a dudas, la emocionante entrada en meta, aquí ya da igual el tiempo, lo dolores. Da igual todo, eres tú y tu maratón, da igual que hagas marca, o que vayas muy por detrás, la alegría es tal que a veces es incontrolable la emoción.La foto en la meta abrazado a mi amigo Albert, también quedará archivada
El Retiro, majestuoso, esperando para coronar un año más a los valientes que se atreven a desafiar a la maratón, es un escenario para mí, incomparable.
El ir de acompañante este año, y tener la osadía y la idea de hacer el maratón entero, me ha dado la oportunidad de correr el Matoma, como venía planificando desde tiempo, a pesar de los pesares, y sobre todo de conocerme más, y conocer una carrera desde otra perspectiva. Ha sido una de las carreras que más he disfrutado sin lugar a dudas, y un grandisimo aprendizaje, en muchos sentidos.
Hoy, con dolor en las piernas, quejicosas ante la falta de costumbre para hacer tantos kms, con el soleo resentido, con la planta del pie dolorida, y con 3 dedos dormidos, todavía sonrío, sin importarme el dolor, ante los recuerdos de ayer, que creo que perdurarán en mi memoria, más allá de marcas, entre las cosas importantes que he hecho en mi vida
Próxima parada? Islandia en julio, 55km por esos volcanes que se han hecho tan famosos, si es que no se cruza otro maratón entre medias....
Diploma del Maratón
Con mi compañero de viaje: FYH (Miguel)

Hubo que beber en todos los avituallamientos-KM40














